Las cenizas de Manolo Santana regresarán a Marbella para ser esparcidas por el municipio

La ciudad despide a uno de sus principales embajadores e Hijo Adoptivo, cuyas cenizas serán esparcidas en el municipio por expreso deseo del extenista.

Las cenizas de Manolo Santana regresarán a Marbella para ser esparcidas por el municipio - Manolo Santana Hijo Adoptivo Marbella
Manolo Santana en 2018, cuando fue nombrado Hijo Adoptivo de Marbella.

El Ayuntamiento de Marbella ha decretado dos días de luto oficial por el fallecimiento este sábado de Manolo Santana, leyenda del deporte e Hijo Adoptivo de la ciudad. La capilla ardiente instalada en el Hospital Real de la Misericordia recibió numerosas visitas, entre ellas la del ministro de Cultura, Miquel Iceta.

El tenista fue reconocido con una de las máximas distinciones municipales en junio de 2018 por su especial vinculación con la localidad, en la que residía desde hace más de tres décadas, y por ser “un modelo de responsabilidad, prudencia, humildad, profesionalidad, educación, integridad y generosidad, además de un ejemplo de contribución a la sociedad”, según ha informado el Consistorio marbellí en un comunicado.

Santana contaba entre su palmarés con cuatro títulos de Grand Slam: dos torneos de Roland Garros, en 1961 y 1964; el abierto de Estados Unidos, en 1965; y sobre todo el de Winbledon, en 1966, siendo el primer tenista español en ganarlo. Ese mismo año también fue número 1 del mundo. Después de su retirada, siguió muy unido al mundo del deporte y a Marbella, donde en 1983 se hizo cargo del Club de Tenis de Puente Romano, que pasó a llamarse con su nombre y, a partir de 1997, dirigió el ‘Manolo Santana Racquets Club’. En el año 2000, el Consejo Superior de Deportes le concedió la Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo por su trayectoria profesional.

Tras pasar por la capilla ardiente que actualmente se desarrolla en la Caja Mágica de Madrid, sus restos mortales serán incinerados y sus cenizas regresarán a Marbella para ser esparcidas por el municipio, por expreso deseo del fallecido manifestado antes de morir.