Isabel Lobato Montero ha recibido un merecido reconocimiento por su incansable dedicación y amor incondicional hacia su familia, que ha estado marcada por una lucha constante contra la enfermedad de Huntington. Un premio que, según ella misma reconoce, nunca esperó recibir, pero que valora profundamente como un símbolo de su fortaleza y entrega.
En una emotiva entrevista, Isabel compartió cómo la vida cambió drásticamente cuando, junto a su marido, descubrió que él padecía esta enfermedad degenerativa. «Nos enteramos de la enfermedad en un momento de muchas emociones. Yo estaba embarazada de mi hijo Ángel y, al mismo tiempo, mi marido fue diagnosticado con Huntington», explicó Isabel, quien vivió esta etapa con una mezcla de angustia y determinación.
El Huntington, una enfermedad genética que afecta a las funciones motoras y cognitivas de quienes la padecen, también afectó a sus hijos. Isabel relata cómo, aunque no lo imaginaba, tanto su hijo Ángel como su hija Tania heredaron la enfermedad de su padre. «No me esperaba que mis hijos tuvieran lo mismo. Fue un golpe muy duro», confesó Isabel, al tiempo que recordaba la difícil etapa en la que su familia luchaba por obtener respuestas médicas.
Con el tiempo, Isabel se convirtió en una experta en la enfermedad, aprendiendo todo lo posible para poder cuidar a su familia. A pesar de las dificultades, su amor y dedicación fueron inquebrantables. Ángel, el hijo mayor, vivió varios años con los síntomas de la enfermedad antes de fallecer a los 24 años, mientras que su hija Tania también enfrentó la enfermedad con valentía, aunque no sin dificultades emocionales tras la muerte de su padre.
En un momento de gran dolor, Tania llegó a intentar quitarse la vida, lo que llevó a Isabel a buscar toda la ayuda posible para su hija, sin dejar de apoyarla en su proceso. «La vida es un aprendizaje continuo. Debemos disfrutar cada momento, porque no sabemos cuánto tiempo nos queda», reflexiona Isabel sobre su experiencia.
El reconocimiento que ha recibido Isabel, lejos de considerarlo como un premio personal, lo ve como un homenaje a su familia y a su lucha diaria por el bienestar de sus hijos. «Soy una madre más. Lo hago por amor, por lo que tengo que hacer. Mi único objetivo es estar con ellos y darles lo mejor en todo momento», asegura.
A pesar de todo lo vivido, Isabel se muestra esperanzada y agradecida por el apoyo que ha recibido. «Todo lo que he hecho lo he hecho por amor. Y el amor es lo más bonito que tenemos», concluye Isabel con una sonrisa llena de orgullo y fortaleza.
Isabel, habla de su historia y su lucha con esa sonrisa infinita y esa alegría que la caracteriza, mostrando a personas que pasan por estar misma situación que «hay que disfrutar, que son dos días. Y ya llevamos uno y medio».



