Cinco días después del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), el impacto humano sigue muy presente. Veintinueve personas permanecen ingresadas en hospitales andaluces —26 adultos y tres menores— y siete de ellas continúan en unidades de cuidados intensivos, según los últimos datos oficiales. A este balance se suma la confirmación de 45 víctimas mortales, una cifra que ha marcado profundamente a familiares, profesionales de emergencia y a toda la comunidad afectada.
De los fallecidos, 43 han sido ya identificados y sus familias informadas. Son 22 mujeres y 21 hombres, entre ellos un menor de edad. Cuarenta eran de nacionalidad española, mientras que tres mujeres eran rusa, alemana y marroquí. La localización este jueves de los dos últimos cuerpos, bajo el tren Alvia, ha permitido dar por concluida la búsqueda de desaparecidos, un paso doloroso pero necesario para avanzar.
Con las tareas de rastreo finalizadas, el foco se desplaza ahora a la investigación. La Guardia Civil ha entregado al Juzgado de Instrucción número 2 de Montoro un primer informe preliminar que recoge el trabajo realizado en la ‘zona cero’. El documento incluye unas 2.500 fotografías, además de declaraciones del maquinista del Iryo —el del Alvia falleció—, de tripulantes y de pasajeros.
El contenido de las cajas negras, claves en la investigación
En este nuevo escenario, las cajas negras de los trenes adquieren un papel central. Ambas serán volcadas en presencia de la Guardia Civil y de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). Su contenido es clave para reconstruir con precisión qué ocurrió en los minutos previos al descarrilamiento del Iryo y al posterior impacto con el Alvia que circulaba en sentido contrario, con destino a Huelva.
La investigación incorpora también otros elementos relevantes. Los agentes han solicitado las imágenes de las cámaras del apeadero de Adif y de los sistemas internos de grabación de los vagones. Asimismo, se ha puesto a disposición judicial un tramo de vía desprendido de los raíles, recogido en el punto por el que circulaba el Iryo el domingo a las 19:45 horas, momento exacto del accidente. Ese fragmento será analizado en un laboratorio especializado en metalurgia de la CIAF, con participación de la Guardia Civil como policía judicial para depurar posibles responsabilidades penales.
En una comparecencia pública, el ministro del Interior y los responsables de Criminalística insistieron en la prudencia. La investigación está bajo secreto y se encuentra aún en una fase muy inicial, centrada en ordenar y analizar toda la información recopilada. No se descartan nuevas declaraciones a medida que avance la instrucción.
Mientras tanto, la prioridad sigue siendo doble: la atención a los heridos y el acompañamiento a las familias, y, en paralelo, un trabajo investigador riguroso que permita saber qué pasó y evitar que una tragedia así vuelva a repetirse.



