La organización ecologista Greenpeace ha advertido de que la Costa del Sol se encuentra en una situación de especial vulnerabilidad frente al cambio climático y la presión urbanística. En su informe ‘Destrucción a Toda Costa 2026’, presentado este jueves, denuncia que el litoral andaluz ha alcanzado un punto crítico y reclama un cambio urgente en el modelo de gestión para evitar que continúe el deterioro de playas y ecosistemas costeros.
El estudio sitúa a la costa andaluza entre las más amenazadas del país y señala que el 36% del litoral ya está artificializado, una circunstancia que, según Greenpeace, ha debilitado la capacidad natural de las playas para protegerse frente a los temporales. La organización sostiene que la sustitución de dunas por paseos marítimos y estructuras de hormigón ha acelerado la erosión y favorecido la pérdida de arena.
En el caso de la Costa del Sol, Greenpeace identifica varios puntos especialmente sensibles. Entre ellos destaca el proyecto para urbanizar las dunas de El Barronal, en Marbella, que, según la organización, supondría la destrucción irreversible de uno de los últimos sistemas dunares del municipio y agravaría la erosión que ya afecta a ese tramo del litoral.
Puerto Banús, Fuengirola y Benalmádena, entre las zonas con mayor riesgo
El informe también alerta de que playas de la Costa del Sol, como las de Puerto Banús, Fuengirola y Benalmádena, figuran entre las que podrían sufrir un mayor impacto por el aumento del nivel del mar previsto para las próximas décadas.
Según las estimaciones recogidas por Greenpeace, Andalucía podría perder entre 5 y 25 metros de playa útil antes de 2050. En un escenario intermedio, con una reducción de diez metros, la organización calcula que la ocupación hotelera podría caer un 10% y que unos 41.000 empleos se verían destruidos o precarizados. Si la pérdida alcanzara los veinte metros, uno de cada cinco puestos de trabajo vinculados al turismo podría desaparecer.
La organización recuerda que el turismo representa el 12% del PIB andaluz y da empleo a más de 482.000 personas, una cifra que supera el medio millón durante la temporada alta. En provincias como Málaga, alrededor del 70% de esos puestos de trabajo se concentran en la hostelería de las zonas litorales.
46 puntos críticos en Andalucía
El informe identifica 46 puntos críticos en el litoral andaluz y cifra en 48,3 millones de euros el coste de las reparaciones efectuadas tras los temporales del último invierno, lo que representa el 20% del gasto estatal destinado a recuperar la costa. En la Costa del Sol, las actuaciones de emergencia ascendieron a 1,3 millones de euros repartidos entre los municipios comprendidos entre Nerja y Manilva.
Greenpeace sostiene que continuar recurriendo a regeneraciones artificiales de arena supone «tirar el dinero público al mar» y reclama sustituir este modelo por soluciones basadas en la naturaleza. Entre ellas propone restaurar dunas, frenar nuevas urbanizaciones en zonas inundables, planificar la retirada de infraestructuras expuestas al avance del mar y gestionar ríos y embalses para favorecer el aporte natural de arena a las playas.
Como ejemplo de actuación positiva en la provincia de Málaga, la organización cita el derribo del Hotel Vista de Rey, en Benalmádena, cuya licencia de obras fue declarada ilegal, y la recuperación de la duna de El Cenicero, en Torrox, donde la eliminación de escombros permitirá recuperar el funcionamiento natural del sistema dunar.



