Golpe a los ‘influencers del mercado negro’: desmantelan una red de ropa falsificada en Málaga

La ropa se vendía en redes sociales mediante ‘directos’ sin control fiscal ni garantías para el consumidor

Operación Exilium Coyote. Policía Nacional
Operación Exilium Coyote. Policía Nacional
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La Policía Nacional ha desmantelado una red de distribución de ropa de lujo falsificada que operaba desde el polígono industrial de Guadalhorce, en Málaga capital, y que se había convertido en uno de los principales proveedores de vendedores informales de toda la provincia. La operación, desarrollada con la colaboración de EUROPOL y la Policía Local de Málaga, se ha saldado con 49 detenidos y la intervención de más de 24.000 artículos falsificados, además de siete toneladas de mercancía entre ropa, marroquinería y complementos de marcas de prestigio.

Durante el operativo, que ha contado con más de 130 agentes, se inspeccionaron 31 naves industriales en el conocido polígono malagueño, muchas de ellas dedicadas exclusivamente a la venta mayorista de falsificaciones. En el interior, las autoridades encontraron también más de 380.000 euros en efectivo, diversas divisas extranjeras y un lote de 500 monedas antiguas falsificadas de colección.

La operación supone uno de los mayores golpes recientes al comercio ilegal de falsificaciones en la provincia, no solo por el volumen de género incautado, sino por la estructura delictiva desarticulada: una red que funcionaba como almacén mayorista para cientos de distribuidores, entre ellos vendedores digitales que operan desde el anonimato de las redes sociales.

¿Venta en redes? Un fenómeno en auge

Operación Exilium Coyote. Policía Nacional
Operación Exilium Coyote. Policía Nacional

Más allá del golpe policial, la operación ha vuelto a poner el foco en una realidad cada vez más extendida: la venta de productos, en su mayoría falsificados, a través de redes sociales, especialmente mediante ‘directos’ en plataformas como Facebook, Instagram o TikTok.

Numerosos vendedores —también del Campo de Gibraltar y otros puntos de Andalucía— adquieren su mercancía en almacenes de Guadalhorce, aprovechando los bajos precios, el anonimato logístico y la ausencia de controles. Muchos de ellos no disponen de tienda física, no emiten facturas y no tributan impuestos, lo que los sitúa directamente en la economía sumergida.

Esta práctica, lejos de ser minoritaria, crece a diario. Crear una cuenta en redes sociales es sencillo. Mostrar ropa de “marca” a bajo precio en un directo es efectivo. Y vender sin regulación alguna, sin IVA, sin cotizaciones a la Seguridad Social y sin ningún control de consumo o garantías, es un negocio redondo… salvo para los comercios que sí cumplen la ley.

A diferencia de tiendas físicas que cumplen con sus obligaciones fiscales y laborales, estos vendedores digitales compiten en clara desventaja desleal, generando un perjuicio evidente al tejido comercial legal y alimentando, además, la normalización del consumo de falsificaciones.