Si deseas conocer más sobre su vida y la celebración de su centenario, puedes ver la entrevista completa realizada por nuestra compañera Elena Castillejo a través del siguiente enlace: Entrevista.
El pasado 3 de diciembre, Francisca, vecina de Benalmádena, celebró con alegría su centenario rodeada de sus seres queridos, quienes le brindaron un emotivo homenaje. Nacida en Herrera de Duero (Valladolid), Francisca disfruta de una vida plena y activa en el municipio malagueño, donde reside desde hace más de 40 años.
La celebración estuvo cargada de emociones. El alcalde de Benalmádena la visitó en su hogar para entregarle un ramo de flores y una placa conmemorativa. Francisca, visiblemente emocionada, agradeció el gesto, destacando que la sorpresa fue uno de los momentos más especiales de su cumpleaños.
A pesar de que su cuerpo ya no responde con la misma agilidad de antes, Francisca mantiene una mente completamente lúcida y una actitud positiva hacia la vida. “Estoy muy agradecida de poder seguir aquí, rodeada de mi familia”, comentó con una sonrisa. Su hija, residente en Benalmádena, la visita con frecuencia, al igual que sus otras hijas y nietas, quienes viajan desde distintas partes del país para estar con ella.
Francisca recuerda con cariño su vida en su pueblo natal, donde vivió hasta los 55 años antes de mudarse a Benalmádena junto a su esposo, recientemente jubilado. “Nos vinimos aquí por el clima y para estar cerca de una de nuestras hijas”, relata. Durante su tiempo juntos en la Costa del Sol, la pareja disfrutó de una vida tranquila y de numerosos viajes, experiencias que Francisca sigue atesorando en su memoria.
A sus 100 años, Francisca comparte su sabiduría con las nuevas generaciones: “Hay que disfrutar de lo que uno tiene, ser buena persona y no tener malicia”. Aunque ya no sale tanto como antes, sigue disfrutando de paseos y de la compañía de su familia.
En la entrevista, también participó su hijo Ángel, quien destacó el esfuerzo y sacrificio de su madre a lo largo de los años. “Ha sacado adelante a los tres hijos como ha podido, trabajando en las tierras y cuidando el ganado. Nos ha cuidado con todo su esfuerzo, y ahora nos toca a nosotros”, comentó con orgullo.
La celebración de su 100º cumpleaños reflejó el amor y la dedicación que Francisca ha recibido de su familia. Su vida, marcada por el trabajo en el campo y la educación de sus hijos, ha estado llena de momentos felices, viajes y reuniones familiares. Uno de sus recuerdos más preciados fue el crucero que sus hijos le regalaron por su 90º aniversario, una experiencia que recuerda con cariño.
Hoy, Francisca sigue siendo un ejemplo de fortaleza, optimismo y amor. Su historia es un testimonio de la importancia de cuidar y valorar a nuestros mayores. Con su sonrisa y su sabiduría, inspira a su familia y se convierte en un símbolo de esperanza para las generaciones más jóvenes.



