Cumbre Vieja sigue soltando su fuego, su lava, su lengua de magma que sigue latente después de 23 días. La Palma está sufriendo todas las consecuencias de este avance imparable que ha dejado a muchos palmeros sin casa y sin negocio, personas que nunca pensaron que pudieran vivir algo similar. Pero, ¿qué pasaría en los municipios de la Costa del Sol si viviesen exactamente la misma situación que se vive, en la actualidad, en la isla canaria?
La lava que desciende por el volcán ocupa ya un total de 471 hectáreas de superficie, 40,6 en las últimas horas, y tal y como se especifica en este mapa ilustrado, la gran parte de los municipios costasoleños desaparecerían por completo si el volcán Cumbre Vieja hubiese erupcionado en sus territorios.
La superficie de la lava de La Palma es aquello que en el mapa está representado en color amarillo. En el caso de Marbella, la comparativa ocupa casi todo el término municipal, por lo que, desde Las Albarizas, pasando por La Carolina y terminando en El Vicario, la lava engulliría casi toda la localidad marbellí.

Estepona seguiría el camino de Marbella. La parte afectada sería desde Valle Romano hasta Estebuna, pasando por el polígono y llegando finalmente al pueblo, también en la zona céntrica junto a la playa.

Por su parte, San Pedro de Alcántara, también se vería gravemente afectado. Parte de su población perderían sus casa a causa de las lenguas de lava y magma, ya que, como observamos en la imagen posterior, el corazón de la ciudad se vería calcinado, llegando a otras zonas como Nueva Atalaya y Guadalmina.

Manilva y Benahavís no correrían la misma «suerte», y es que, desaparecerían en su plenitud. Al menos, el epicentro de los pueblos. En el caso de Manilva, la lava llegaría hasta parte de Sabinillas.


Los palmeros están viviendo consecuencias muy duras de este volcán que está erupcionando. Historias desgarradoras tales como aquellos jóvenes que durante toda la jornada recogen los plátanos sin descanso, que se cuelgan las «piñas», como así las denominan en el territorio canario, de más de cincuenta, sesenta o setenta kilogramos que recogen para tratar de salvar la cosecha. Una que probablemente sea inservible a consecuencia del humo y de las cenizas que caen continuamente como modus operandi de esta ya conocida lengua de magma y lava que desciende por la isla.
Las grandes dimensiones de la isla de La Palma hace que no toda su población se haya visto afectada. En el caso de la Costa del Sol, si el Cumbre Vieja hubiese erupcionado en el territorio, las localidades desaparecerían prácticamente enteras.



