Esta carretera de la Costa del Sol está entre las más peligrosas de toda España

El informe de Automovilistas Europeos Asociados analiza más de 26.000 kilómetros de carreteras del Estado entre 2019 y 2023

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N-340a a su paso por Benalmádena

Cada año, Automovilistas Europeos Asociados (AEA) vuelve a encender las luces de emergencia sobre el estado de la red viaria española. Su último informe, publicado el 20 de octubre del 2025, correspondiente al periodo 2019-2023, identifica 270 kilómetros de carreteras y autovías donde la probabilidad de sufrir un accidente con víctimas es diez veces superior a la media nacional. En esos tramos se han registrado 1.563 siniestros y 2.169 víctimas, la mayoría de carácter leve, pero suficientes para consolidar un mapa de riesgo que continúa prácticamente inalterado.

España cuenta con 165.705 kilómetros de carreteras, de las que 26.474 son gestionadas por la Administración Central y soportan más del 53% del tráfico total del país. Dentro de esta inmensa red, los técnicos de AEA han identificado 71 vías repartidas por 45 provincias, donde la peligrosidad alcanza niveles alarmantes. El Índice de Peligrosidad Medio (IPM), que mide el número de accidentes con víctimas por kilómetro y tráfico diario, se mantiene estable respecto al quinquenio anterior (8,2), pero persisten numerosos “puntos negros” que ponen en jaque la seguridad vial.

Ciudad Real encabeza el ranking nacional

En el conjunto de España, el tramo más peligroso del país se sitúa en la N-4a a la altura del kilómetro 243, en Ciudad Real, con un índice de peligrosidad 598 veces superior a la media nacional. Le sigue, por volumen de accidentes y víctimas, el kilómetro 0 de la A-77a en Alicante, con 104 siniestros y 150 heridos, y el kilómetro 17 de la autovía T-11 en Tarragona, donde se han contabilizado 90 accidentes y 139 víctimas.

El estudio revela también una ligera subida en las autopistas de peaje, tradicionalmente consideradas las vías más seguras. En 2023, su índice medio aumentó un 7,5% respecto al año anterior, con 527 accidentes y 881 víctimas (826 de ellas leves) registrados en los últimos cinco años.

Entre los tramos más peligrosos de peaje, destaca el kilómetro 901 de la AP-7 en Almería, con un IPM de 63,2, catorce veces por encima de la media nacional. En cuanto a siniestralidad total, el tramo más problemático se encuentra en el kilómetro 14 de la B-23 en Barcelona, donde se han producido 43 accidentes y 58 heridos leves.

Andalucía: una de las regiones con más puntos negros

El informe de AEA sitúa a Andalucía como una de las comunidades con mayor número de tramos de alta peligrosidad. En total, más de una veintena de puntos negros aparecen repartidos por todas sus provincias, especialmente en carreteras nacionales con alta intensidad de tráfico.

Entre los más destacados figura el kilómetro 248 de la N-4a en Jaén, con un índice de peligrosidad de 843, uno de los más altos de todo el país. También en Córdoba, el tramo de la N-432a (km 256) alcanza un IPM de 1.044,7, superando de forma abrumadora la media nacional.

En Huelva, la N-431 presenta varios tramos de riesgo, especialmente entre los kilómetros 89 y 93, donde se han registrado más de 25 accidentes y 50 víctimas en el periodo analizado. En Sevilla, destacan varios puntos críticos en la N-630, entre los kilómetros 775 y 804, con índices que rondan los 300 puntos, lo que los convierte en zonas de concentración de accidentes.

En la Costa del Sol, el kilómetro 302 de la N-340 sigue siendo un punto negro

En la provincia de Málaga, el estudio de AEA vuelve a señalar un tramo concreto: el kilómetro 302 de la N-340, una carretera convencional con 1.353 vehículos diarios y un índice de peligrosidad de 146,9. En los últimos cinco años se han registrado en ese punto tres accidentes con víctimas y cuatro heridos.

Aunque las cifras puedan parecer menores respecto a otras provincias andaluzas, el dato es significativo si se tiene en cuenta la elevada densidad de tráfico que soporta la N-340, eje histórico de la Costa del Sol y vía que conecta municipios turísticos como Torremolinos, Benalmádena, Fuengirola o Estepona. En esta carretera se mezclan vehículos locales, transporte pesado y un alto flujo de turistas, lo que multiplica los factores de riesgo.

Además, el informe advierte de que 78 tramos peligrosos ya aparecían en el estudio anterior, y en 45 de ellos ha aumentado el índice de peligrosidad, lo que demuestra que las mejoras en la infraestructura o la señalización siguen siendo insuficientes.

El estado de las vías, un factor olvidado

Durante años se ha atribuido la mayoría de los accidentes al factor humano, pero AEA insiste en que el estado de las carreteras juega un papel determinante. Baches, curvas mal peraltadas, escasa iluminación o firme deteriorado son elementos que, combinados con la distracción o la velocidad, elevan el riesgo de siniestro.

Aunque la falta de presupuesto puede ralentizar la reparación o mejora de estos tramos, el informe recalca que informar a los conductores sobre su localización puede salvar vidas. Saber dónde están los puntos negros es el primer paso para extremar la precaución y reducir la siniestralidad en las vías más transitadas del país.