Entre la esperanza y la desconfianza, vecinos de El Calvario reciben una propuesta de alquiler social para sus viviendas

Tras la suspensión temporal del desahucio de Yolanda en julio, surge un nuevo capítulo: la propuesta de alquiler social gestionada por Sareb, con el respaldo del Ayuntamiento, que ya tiene fecha para formalizarse el próximo 30 de septiembre

Celebración de los vecinos de El Calvario tras enterarse de la paralización del desahucio/E Castillejo
Celebración de los vecinos de El Calvario tras enterarse de la paralización del desahucio/E Castillejo

En el barrio de El Calvario, en Torremolinos, la historia de Yolanda y de los vecinos afectados por los posibles desahucios sigue escribiéndose con la tensión de quien sabe que cada día cuenta. Tras la suspensión temporal del desahucio de Yolanda en julio, surge un nuevo capítulo: la propuesta de alquiler social gestionada por Sareb, con el respaldo del Ayuntamiento, que ya tiene fecha para formalizarse el próximo 30 de septiembre.

Según un vecino afectado, su renta propuesta alcanza los 1.500 euros mensuales, un precio que considera fuera de su alcance. “Sareb reconoce que tengo vulnerabilidad por edad y por mis enfermedades. Pero el piso que me ofrecen ya estaba prometido a otros vecinos”, asegura.

Por su parte, la concejala Gloria Manoja ofrece otra perspectiva: serán 23 familias las beneficiadas con estos alquileres, cuya duración será de 7 años con revisiones anuales según los ingresos. “El alquiler social se calcula aplicando el 30 % de los ingresos de la unidad familiar, con bonificaciones adicionales para familias con menores o personas con discapacidad. Los precios oscilan entre 115 y 445 euros al mes, dependiendo del caso”, explica. La empresa Tecnotramit, contratada por la Sareb, gestionará la formalización de los contratos y contará con acompañamiento social durante todo el proceso.

El conflicto en El Calvario es un reflejo de la tensión entre la necesidad de vivienda asequible y la desconfianza hacia los mecanismos de gestión. Los vecinos recuerdan que las promesas anteriores de Sareb se frustraron tras presiones externas, dejando a muchas familias con la sensación de que los procesos beneficiaban a terceros en lugar de proteger a los más vulnerables.

“El sistema nos coloca frente a una encrucijada: queremos cumplir la ley, pero también necesitamos seguridad y transparencia”, afirma uno de sus vecinos, mientras espera que la alcaldesa atienda su solicitud de reunión para aclarar los pasos futuros.

El barrio mantiene la guardia alta. La lucha de Yolanda y sus vecinos no solo es por un hogar: es por la dignidad, la justicia y el derecho a vivir sin el miedo constante a perder lo que es suyo. Con el alquiler social a punto de formalizarse, la comunidad de El Calvario continúa siendo un ejemplo de resistencia frente a la burocracia y la incertidumbre.