La Junta no da más tregua. Le da cinco días a la Eco Reserva de Ojén para desalojar el monte a su responsable, Antonio Calvo, para que desocupe la finca y retire maquinaria y mobiliario al dar por finalizada la concesión el pasado febrero.
En caso contrario, la Delegación Territorial de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente «podrá ejecutar subsidiariamente estas acciones» y repercutir su coste al que hasta febrero había sido el concesionario de la Eco Reserva, precisa el requerimiento enviado el 16 de noviembre a Calvo y al que ha tenido acceso EFE.
La Delegación de Medio Ambiente dio por finalizado el acuerdo que cedía el uso de este monte público el pasado mes de febrero porque considera que la instalación no cumple con la ley de parques zoológicos en vigor.
Sin embargo, Antonio Calvo no ha dejado de luchar desde que se enteró de que los echaban de lo que él llamar «hogar» de los animales que viven en esta reserva. Distintas manifestaciones, concentraciones, escritos y reuniones, parece que Antonio va a tener que decir adiós y dejar a tantos animales a su suerte. Algo que considera totalmente «injusto», puesto que cuidan de estos animales y dependen exclusivamente de ellos.
Desde Medio Ambiente alegan que se ha producido un «incumplimiento sistemático» de las normas y en el expediente que pone fin a la concesión se detallan hasta quince infracciones tales como la tenencia de animales sin documentación de origen, muchos de ellos recogidos o huérfanos.
Si bien para la Consejería suponen «un incumplimiento grave de la normativa», para el abogado marbellí que representa en los tribunales a la Eco Reserva, Alejandro Criado, se trata de faltas leves e incluso inexistentes.
«Para revocar una concesión tiene que haber motivos muy graves, ya que hay un principio de presunción para mantener la validez de los contratos y las concesiones», y en este caso «realmente grave no hay nada», subraya el abogado.
No los abandona
Calvo no ha abandonado a esos animales y sigue yendo a diario para atenderlos, proporcionándoles comida y agua.
Después de un año luchando por sacar adelante a la fauna, sin ingresos, sin recursos y sin apenas ayuda, y con una multa de 65.000 euros impuesta por la administración.
A pesar de que Antonio confía en el diálogo para llegar a una solución, la administración lo tiene claro y le da cinco días hábiles para que abandonen lo que ellos llaman «hogar».



