Lady Di en Mijas, Felipe González y su novia, Rocío Jurado en Houston… Y muchos más que han sido fotografiados por Jorge Ogalla, un paparazzi que se ha dedicado gran parte de su vida a seguir a los famosos a distintos puntos del mundo para sacar las mejores fotografías.
Como bien nos explica a Área Costa del Sol, hay una gran diferencia entre un fotógrafo y un paparazzi, ya que el primero suele estar en sitios concurridos, en photocalls y fiestas, mientras que el segundo trabaja a distancia: «El famoso no se debe enterar que está el paparazzi. Esa es la diferencia». En su caso, le apasionaba la aventura y recorrer el mundo.
Además, ha trabajado para populares revistas como Interviú o Play Boy, donde le hizo un reportaje de fotos a Ana Obregón.
Pero, ¿qué se necesita para ser un auténtico paparazzi? «Primero tienes que tener mucha constancia y dosis de suerte, porque a veces puedes tener la información pero no sucede. Yo diría que es un 60% de suerte y un 40% de información. Este es el porcentaje que hay en esta profesión. Son horas y horas de guardia, meterte en los hoteles, atento a los parkings y los coches que salen. Es una aventura que no te puedes ni imaginar», añade.
«Te gastas un pastizal yéndote a Bora Bora o a Japón y tienes que hacer fotos sí o sí y a veces es complicado porque se puede ir en un taxi y ya no verlo más. En Tailandia se me perdió Mar Flores en el viaje de novios y me salvó haberla grabado antes en una tienda en el aeropuerto», indica.
A pesar de ser un trabajo apasionante, no lo recomiendo a los jóvenes que quieran dedicarse a ello: «Olvidaos. Esto no es lo que era. No viajamos ya a raíz de la aparición de Instagram. La magia que había ya no existe, y no se paga como se pagaba antes«.



