Una persecución de película que puso en alerta a todos los vehículos de la Policía en servicio la noche del 28 de febrero en la Costa del Sol, entre Mijas y Fuengirola.
Según informa Diario Sur, el hombre de 46 años inició su fuga en la A-7 a la altura de Mijas y desde ahí llegó hasta Fuengirola, donde llegó a alcanzar los 160 kilómetros por hora y terminó embistiendo a un coche policial, fue ahí cuando lo detuvieron.
Los hechos tuvieron lugar en la madrugada del pasado 28 de febrero, sobre las 05:30 horas, un vehículo adelantó a gran velocidad a un coche de la Guardia Civil que pasaba por la A-7, a la altura del Faro de Calaburra en Mijas. Al ir con las luces de emergencia encendidas, los agentes pensaron que podría tratarse de una urgencia sanitaria, por lo que decidieron seguirle por si necesitaba algún tipo de ayuda. A los pocos instantes, descubrieron que el coche no circulaba de forma correcta, lo que despertó las sospechas.
Tras activar las luces para que éste aminorase la marcha, el hombre pisó más el acelerador, dando pie a una persecución donde los agentes tuvieron que emplearse a fondo para no perderlo de vista. Al ver que el vehículo se dirigía hacia Fuengirola, dieron aviso al 091 para tratar de detener al sospechoso.
El hombre, según informa Sur, atravesó la localidad alcanzando los 160 km/hora, saltándose semáforos, golpeando a otros vehículos aparcados y poniendo en peligro la vida de aquel que circulase por la zona.
Un vehículo de la Policía Nacional se colocó invadiendo dos carriles con intención de cortar el paso del conductor temerario, a lo que el hombre de 46 años, en vez e frenar, mantuvo la velocidad embistiendo el coche policial con tal violencia que ambos quedaron inutilizados. Tras ello, fue interceptado por los efectivos del Instituto Armado y detenido.
Los dos agentes que se encontraban en el interior del vehículo arrollado precisaron de asistencia sanitaria por las policontusiones que sufrieron a causa del impacto. El varón fue detenido por varios delitos: uno contra la seguridad vial y desobediencia grave, otro por atentado a la autoridad, uno de daños y un último por reincidencia en un delito contra la seguridad vial.



