Caen en la Costa del Sol 15 narcos por el mayor alijo de cocaína valorado en 1.000 millones

El 23 de octubre de 2018, la Guardia Civil descubrió en una nave del polígono industrial Santa Teresa 4.813 kilos de cocaína de gran pureza ocultos entre cajas de bananas procedentes de Costa Rica. Su valor en el mercado lo hacía convertirse en un hito histórico del narcotráfico nacional

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Policía Nacional.

Siete años después de uno de los golpes más impactantes contra el narcotráfico en la Costa del Sol, la Audiencia Nacional ha dictado sentencia contra la organización criminal responsable del alijo de cocaína más grande hasta la fecha en Málaga.

El 23 de octubre de 2018, la Guardia Civil descubrió en una nave del polígono industrial Santa Teresa 4.813 kilos de cocaína de gran pureza ocultos entre cajas de bananas procedentes de Costa Rica. Su valor en el mercado superaba los 1.000 millones de euros, convirtiéndose en un hito histórico del narcotráfico nacional.

La investigación, que desveló una estructura propia de novela negra, llevó a la condena de 15 miembros y colaboradores de la organización a penas que van de los 6 a los 11,5 años de prisión. Los dos líderes del grupo recibieron la sentencia más dura y deberán abonar, además, el equivalente al triple del valor de la cocaína intervenida, superando los 934 millones de euros. Tres acusados, por el contrario, fueron absueltos.

El fallo judicial revela que la red no solo traficaba cocaína, sino que también estaba preparada para la fabricación de drogas sintéticas a gran escala. En distintos inmuebles se intervinieron casi 40.000 pastillas de MDMA, cocaína en polvo, resina de cannabis y miles de kilos de precursores químicos que podrían haber producido más de 1.000 kilos de sulfato de anfetamina y decenas de miles de pastillas de éxtasis, con un valor estimado en más de 380 millones de euros.

El operativo también desmanteló un arsenal bélico en perfecto estado: fusiles AK-47, subfusiles con silenciador, pistolas, revólveres y granadas de fragmentación, reflejo del nivel de violencia y seguridad desplegado por los líderes para proteger su negocio.

El tribunal destaca que la organización funcionaba como una auténtica empresa criminal, con sociedades mercantiles, identidades falsas, vehículos a nombre de terceros y teléfonos encriptados. Cada miembro tenía un rol definido: transporte, almacenamiento, distribución, logística, adquisición de productos químicos y gestión del dinero, mientras los cabecillas movían los hilos desde la cúspide.

El caso pone fin a un capítulo histórico en la Costa del Sol, donde la ambición y la ostentación de los narcotraficantes contrastaban con la firme acción judicial que ha desmantelado uno de los imperios criminales más grandes del país.