El próximo 15 de febrero, el Museo de Marbella abre sus puertas con la inauguración del proyecto interactivo «(i)realidades» y la exposición «Memorias de la Tierra. Leónidas Gambartes«. Este evento estará acompañado de una exclusiva performance: Gualicho, una pieza ritual-coreográfica que se inspira en las temáticas que Gambartes explora en su obra, como memoria, territorio, identidad y ritualidad.
La inauguración, completamente gratuita y sin necesidad de reserva previa, comenzará a las 12:00 horas. Los asistentes tendrán la oportunidad de ser los primeros en interactuar con los dispositivos de mediación que forman parte del proyecto, activados por primera vez durante este evento.
La exposición Memorias de la Tierra ha sido diseñada bajo el concepto de (i)realidades, un proyecto de curaduría educativa que invita a los visitantes a reflexionar sobre temas profundos relacionados con la obra de Gambartes. La muestra aborda, de manera participativa, cuestiones clave como la memoria, la identidad, el territorio y la ritualidad.
A lo largo de la exposición, se habilitarán dispositivos interactivos de mediación que permitirán al público experimentar de forma dinámica y colaborativa los conceptos que el artista explora en sus obras. Estas herramientas ofrecerán una interacción directa con los elementos de la exposición, activando un proceso de aprendizaje colectivo a través de la creatividad colaborativa. Los visitantes podrán ser los primeros en dejar su huella en este innovador proyecto, interactuando con la inteligencia artificial y generando resultados distintos con cada acción.
En este mismo contexto, la performance Gualicho, dirigida por la Cía. Ximena Carnevale, se presenta como un homenaje a la memoria del territorio y a las tradiciones ancestrales. La pieza busca fusionar la danza y la música en un acto chamánico que conecta lo primitivo y lo sagrado. A través de esta propuesta, el público será testigo de un espectáculo cargado de misterio, en el que los elementos sonoros de la cultura tradicional, como la caja andina, los cascabeles y las cintas de cuero, se entrelazan con grabaciones de campo y texturas abstractas.
La coreografía de Gualicho recrea una atmósfera que trasciende lo físico, conectando al espectador con los paisajes evocadores de Gambartes. La obra no solo es una danza, sino una manifestación espiritual, en la que los movimientos orgánicos y terrenales alcanzan el éxtasis a través de la fusión de sonidos tribales y ritmos folclóricos.
El concepto de gualicho, una práctica supersticiosa de la cultura mapuche que puede atraer tanto el amor como el daño, inspira la pieza, en un acto de celebración y conexión con la naturaleza, el arte y la vida misma. Esta pieza es una oportunidad única para sumergirse en un universo de misterio y magia, al mismo tiempo que se exploran las complejas relaciones entre la memoria y la modernidad.



