Marbella se tiñó de solidaridad este verano. Entre los verdes impecables de Aloha Golf Club, risas, esfuerzo y una causa común se mezclaron en un torneo que no fue solo una competición de golf, sino un recordatorio del poder de la comunidad para transformar vidas. DEBRA Piel de Mariposa puso así el broche final a su temporada estival de eventos solidarios, con una recaudación que asciende a 47.500 euros, destinada a algo mucho más que números: a sostener la atención de una enfermedad especializada en heridas crónicas durante todo un año.
Esta figura, crucial para las familias afectadas por la Epidermólisis bullosa, conocida como Piel de Mariposa, no se limita a aplicar curas complejas; acompaña, guía y forma, convirtiéndose en un pilar fundamental para quienes conviven con esta enfermedad minoritaria. Evanina Morcillo, directora de DEBRA, subraya que “nuestras enfermeras no solo curan heridas, también calman la incertidumbre y enseñan a profesionales sanitarios que desconocen la enfermedad”.
El torneo solidario, que completó todas sus plazas y contó incluso con lista de espera, fue un ejemplo de cómo la diversión y la solidaridad pueden ir de la mano. Bajo la modalidad Stableford individual, los participantes compitieron con entusiasmo mientras sorteos, premios y un cóctel de cierre transformaban la jornada en un acto de cercanía y compromiso.
La Piel de Mariposa no es solo una enfermedad: es un reto constante en el día a día de quienes la padecen. Cada roce puede causar heridas y ampollas en hasta el 80 % del cuerpo, y acciones tan simples como vestirse o comer requieren horas de cuidado. Para estas familias, contar con profesionales especializados es vital, y la recaudación de DEBRA permitirá mantener ese acompañamiento durante el próximo año.
Desde 1993, DEBRA Piel de Mariposa trabaja incansable por visibilizar la enfermedad, formar a profesionales, apoyar a las familias y cofinanciar proyectos de investigación. Y, como demuestra cada evento, la solidaridad de la sociedad sigue siendo un motor imprescindible para que quienes viven con Piel de Mariposa puedan enfrentar cada día con un poco más de seguridad y esperanza.
En Marbella, este verano, las alas de la mariposa no solo brillaron en los campos de golf: se elevaron gracias a la generosidad de quienes entendieron que apoyar a otros es, en sí mismo, un acto de belleza.



