Una cita a través de una aplicación para contactos entre hombres terminó en un episodio de violencia y robo para M.D., un joven que ha decidido alzar la voz para alertar sobre una situación que, según él, no es un caso aislado.
“Había quedado con un chico a través de una app. Me mandó fotos falsas y hablamos durante un par de días. Quedamos en el baño de un hotel en Marbella, un sitio que ahora veo que no fue seguro, pero en ese momento me pareció discreto”, relata M.D. A su llegada, se encontró con alguien que no correspondía con las imágenes. “Cuando le dije que me quería ir, se puso agresivo. Me pedía dinero, me agarró del brazo, del cuello… No me dejaba salir”.
Consiguió escaparse prometiéndole que le pagaría fuera. “Era mentira, solo quería salir. Me seguía por el hotel y luego por la calle. Me decía: ‘¿no me vas a pagar?’, y me arrancó la mochila antes de echar a correr. Me rompió las gafas, las sandalias… Me dio mucha rabia, todo era nuevo”, explica. A pesar de la agresión, consiguió denunciarlo ante la policía. “Puse la denuncia en Torremolinos y la he ampliado con la factura de las gafas”, cuenta.
M.D. insiste en que su objetivo no es revictimizarse, sino advertir. “No hice nada malo. Éramos dos adultos que querían tener un momento de sexo, y eso no es delito. Pero fui muy confiado y no tomé las precauciones que ahora sé que son necesarias”.
Un patrón que se repite
Lo que más preocupa a M.D. es que este tipo de episodios se están repitiendo cada vez más. “Esto no me ha pasado solo a mí. Conozco otros casos de amigos a los que han asaltado saliendo de fiesta, les han robado móviles, incluso a uno le rompieron la pierna. Hay mucho robo dirigido a chicos gays. Nos ven como objetivos fáciles”, lamenta.
La mezcla de estigmas, miedo a salir del armario o el juicio social impide a muchos denunciar. “Hay quienes no quieren que su familia se entere de que son gays, o les da vergüenza haber quedado con alguien así. Pero no hay que tener miedo. Si te pasa algo, hay que denunciar”, reivindica.
Recomendaciones para evitar situaciones de riesgo
Tras lo ocurrido, M.D. ha borrado las aplicaciones de contacto y, aunque no descarta volver a usarlas en el futuro, tiene claro que lo haría con otras medidas de seguridad:
“Hay que quedar en lugares públicos, pedir el número de WhatsApp o redes sociales para asegurarse de que estás hablando con la persona que dice ser. No vas a pedirle el DNI, pero sí tener un mínimo de verificación. Y, sobre todo, no ir solo a sitios cerrados o desconocidos”.
Además, compara la situación con la que viven muchas mujeres al salir de fiesta: “Ya salimos con intranquilidad, atentos al móvil, avisando a amigos. Esto también nos pasa a los gays. Lo entiendo mucho mejor ahora. Ir en Uber, acompañado, avisar a alguien… todo eso”.
Un mensaje para el colectivo
Desde su casa en Madrid, aún recuperándose de las heridas físicas y emocionales, M.D. lanza un mensaje claro: “Cuidémonos entre nosotros. Ayudémonos como comunidad. Somos los que más nos podemos apoyar”.
Aunque aún está pendiente de la investigación policial, se muestra más tranquilo: “Lo hicieron por robar. No les salió como querían. Me hicieron daño, sí, pero no me van a romper. No tengo miedo, solo más conciencia”.



