El número de víctimas mortales del accidente ferroviario registrado el pasado domingo en Adamuz (Córdoba) ha ascendido este miércoles a 43 personas, tras el hallazgo de un nuevo cuerpo en la zona del siniestro. Así lo ha confirmado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) en su última actualización oficial.
Según los datos facilitados por el Centro Integrado de Datos (CID), el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil ha conseguido identificar plenamente a 41 de las víctimas, todas ellas mediante el cotejo de huellas dactilares. Con el proceso prácticamente finalizado, queda pendiente la identificación de una persona, además del cuerpo localizado a primera hora de este miércoles, cuyo levantamiento ya se ha efectuado. Este último será trasladado al Instituto de Medicina Legal (IML) de Córdoba para la práctica de la autopsia, prevista para esta misma tarde.
Desde el momento del accidente y hasta las 14:00 horas de este miércoles, los equipos forenses han realizado un total de 43 levantamientos de cadáveres, con 42 autopsias ya practicadas. La distribución de las víctimas refleja la violencia del impacto: 28 personas viajaban en el tren Alvia que cubría el trayecto Madrid–Huelva; seis cuerpos fueron localizados en las vías por las que circulaba este convoy; otros seis se encontraban en el interior del tren Iryo, que realizaba la ruta Málaga–Madrid; y tres fallecidos aparecieron entre ambos trenes tras la colisión.
Una vez completado el proceso de identificación, las familias están siendo informadas de manera individualizada. A partir de ese momento, deben iniciar los trámites con las funerarias correspondientes, que se encargan de gestionar la documentación necesaria ante el Registro Civil de Montoro (Córdoba) para la expedición de la licencia de enterramiento.
En cuanto a las denuncias por desaparición, el número se mantiene en 45, sin cambios respecto a la jornada anterior. Estas han sido formalizadas en distintas comandancias de la Guardia Civil de Madrid, Málaga, Córdoba, Sevilla y Huelva, y continúan bajo seguimiento conforme avanza el proceso de identificación de las víctimas.
De forma paralela, la investigación judicial y técnica del siniestro continúa en marcha, con los trabajos centrados en esclarecer las circunstancias exactas que provocaron el descarrilamiento y la posterior colisión, en lo que ya se considera uno de los accidentes ferroviarios más graves ocurridos en España en las últimas décadas.



