El asesinato de Natalia M., una mujer colombiana de 45 años, que ha levantado a toda Marbella: la víctima fue encontrada decapitada, sin manos y con un profundo corte en el abdomen en la orilla de la Playa Real de Zaragoza el 8 de enero de 2023. El brutal hallazgo, realizado por clientes de un restaurante cercano, desató toda clase de especulaciones, incluyendo la posibilidad de que se tratara de una «mula» del narcotráfico. Sin embargo, esta teoría fue rápidamente descartada por los forenses debido al tipo de lesiones que presentaba el cuerpo.
Según ha tenido acceso Diario Sur, la resolución del caso se aceleró tras la difusión de un vídeo grabado por un testigo en el que se veía el cuerpo de la víctima en la orilla. Un hombre reconoció en las imágenes a su hermana Natalia, que llevaba desaparecida algunos días. El hermano de la víctima proporcionó una pista crucial para la investigación: Natalia había mantenido una relación con Leonel H., un compatriota que había sido condenado recientemente a 16 meses de cárcel por maltratarla, con una orden de alejamiento que le prohibía acercarse a ella.
Horas después, la Policía Nacional arrestó a Leonel, quien intentó evadir su responsabilidad con mentiras y coartadas. No obstante, los investigadores lograron obtener una confesión de su parte. La Fiscalía lo acusa ahora de quebrantamiento de condena y asesinato, pidiendo una condena de 25 años y nueve meses de cárcel, mientras que la acusación particular solicita 26 años de reclusión.
Según el relato de las acusaciones, el crimen fue meticulosamente planificado. El día de los hechos, Leonel pidió a un compañero de trabajo que alquilara una furgoneta sin ventanas. Juntos se dirigieron a un centro religioso donde Leonel sabía que encontraría a Natalia. Tras abordarla y subirla a la furgoneta, ambos se dirigieron a la playa, donde mantuvieron relaciones sexuales entre las dunas. Después, aprovechando un momento de vulnerabilidad de Natalia, Leonel la asfixió con una llave ‘mataleón’ y procedió a decapitarla con un cúter que llevaba consigo. Posteriormente, arrojó su cabeza y manos al mar, aunque las olas arrastrarían los restos días después a la costa.
Tras el crimen, Leonel intentó ocultar el cadáver sumergiéndolo en el agua y causándole una herida en el abdomen con la intención de que no flotara. De vuelta a su casa, se deshizo del cúter y de la ropa en diversos puntos de Marbella.
Además de la condena, la familia de Natalia ha solicitado una indemnización de 150.000 euros para cada uno de los dos hijos huérfanos que dejó la víctima. También han solicitado que, en caso de condena, Leonel cumpla su pena íntegramente en España, sin opción de ser expulsado del país.



