Cuando el río Guadiaro aprieta y la incertidumbre se instala en los hogares, la respuesta vuelve a venir de las personas. El núcleo de El Secadero, en Casares, se ha volcado con los vecinos de San Martín del Tesorillo, ofreciendo ayuda, refugio y cercanía en uno de los momentos más difíciles provocados por las inundaciones.
El alcalde de Casares, Juan Luis Villalón, junto a la delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía en Málaga, Patricia Navarro, ha recorrido las instalaciones habilitadas en El Secadero para atender la emergencia. Allí, donde ahora laten la organización y el cuidado, se ha levantado un hospital de campaña y se han dispuesto 100 camas gracias al trabajo de Cruz Roja, además de la presencia constante de bomberos, sanitarios, ambulancias y fuerzas de seguridad.
Más allá de la coordinación técnica, el gesto ha sido profundamente humano. Aunque Tesorillo pertenece a la provincia de Cádiz, el Puesto de Mando Avanzado de El Secadero ha asumido la coordinación de la emergencia también en la localidad vecina, una decisión motivada por la proximidad, la historia compartida y la hermandad entre ambos pueblos. Porque cuando el agua sube, las fronteras administrativas desaparecen.





Las puertas de El Secadero se han abierto de par en par. El Ayuntamiento ha ofrecido trasladar y acoger a las familias de Tesorillo si fuera necesario, poniendo a su disposición instalaciones municipales con electricidad, duchas, cobertura telefónica y servicios básicos. Incluso se contempla el traslado en helicóptero si la crecida del río impide el paso por carretera.
El propio Villalón lo resumía con sencillez y emoción en redes sociales: “Nuestro pueblo vecino no está solo. Cualquier familia que necesite ayuda será atendida aquí”. Un mensaje que refleja lo que se está viviendo estos días en la zona: vecinos ayudando a vecinos, pueblos tendiéndose la mano y una solidaridad que vuelve a demostrar que, frente a la adversidad, la mejor respuesta sigue siendo la unión.



