En Benalmádena se levanta el Castillo de Colomares, una joya arquitectónica que parece salida de un cuento fantástico. Con sus torres puntiagudas, arcos y muros de piedra, este monumento malagueño no solo rinde homenaje a Cristóbal Colón, sino que también está envuelto en leyendas.
Una de las llamativas historias, citada por el portal Cosascuriosas.es, es la de la cámara secreta. Se dice que en algún rincón oculto del castillo existe una estancia misteriosa, construida en honor a la Orden de los Templarios, que guarda secretos aún sin desvelar. El Castillo de Colomares, con su estética medieval, sus torres góticas y sus símbolos ocultos, bien podría ser una sede de Hogwarts en la Costa del Sol, aún más si atendemos a la reconocida obra del universo de J.K. Rowling: ‘Harry Potter y la Cámara de los Secretos‘.
Por el momento no hay rastro de la sala, ni en las visitas oficiales se habla de esta leyenda. En cambio, los visitantes si que pueden disfrutar de una gran joya secreta entre sus muros: la iglesia católica más pequeña del mundo, reconocida por el Libro Guinness de los Récords.
Con solo 1,96 metros cuadrados, está consagrada a Santa Isabel de Hungría y cuenta con todo lo necesario para oficiar misa. Según cuentan, incluso llegó a celebrarse una boda en ella, aunque los novios tuvieron que quedarse en la puerta porque dentro solo cabía el sacerdote.
La historia de la construcción del castillo
El Castillo de Colomares fue construido en 1987 por el médico y escultor Esteban Martín en homenaje al descubrimiento de América. Tras pasar más de tres décadas en Estados Unidos, Martín regresó a España con la idea de levantar un monumento que recordara la hazaña de Colón y la unión entre Europa y el Nuevo Mundo.
Levantado ladrillo a ladrillo junto a dos albañiles, el castillo combina estilos gótico, bizantino, románico y mudéjar, formando un collage arquitectónico que no deja indiferente a nadie. En sus muros se representan las tres naves del viaje de 1492 —la Niña, la Pinta y la Santa María— y hasta una pagoda china, símbolo del destino que Colón creía alcanzar.
Con sus 1.500 metros cuadrados, el de Colomares está considerado el mayor monumento dedicado a Cristóbal Colón del mundo, y ofrece vistas panorámicas de la costa y la sierra de Mijas que lo convierten en una parada obligada para quienes visitan Benalmádena.



