La Guardia Civil ha desarticulado un grupo criminal que venía actuando en áreas turísticas de la Costa del Sol y otras zonas de Málaga y Cádiz, donde se dedicaba al robo en el interior de vehículos de alquiler utilizados por turistas. La operación, bautizada como ‘Bell’, se ha desarrollado en el marco del Plan Turismo Seguro y ha estado dirigida por agentes de la Compañía de Coín.
La investigación se puso en marcha el pasado abril tras detectarse un aumento inusual de robos en coches estacionados en los aparcamientos del Caminito del Rey, uno de los enclaves más visitados de la provincia de Málaga. Las primeras pesquisas permitieron identificar a tres individuos que repetían patrón en distintos puntos turísticos, realizando vigilancias previas y seleccionando modelos concretos de vehículos de alquiler.
Según ha detallado el Instituto Armado, el grupo hacía uso de herramientas manipuladas o fabricadas específicamente para abrir las cerraduras sin causar daños visibles. De esta forma, podían acceder al interior del vehículo sin dejar rastro, lo que dificultaba que los turistas se percataran del robo inmediatamente. Su actividad se extendía por zonas costeras y puntos de gran afluencia, llegando a cometer siete robos en un mismo día.
Los investigadores comprobaron además que los delincuentes utilizaban vehículos de alquiler que cambiaban con frecuencia y que residían en viviendas temporales en distintos puntos de la Costa del Sol para evitar ser localizados. Finalmente, los agentes detuvieron a los tres sospechosos y realizaron registros en dos domicilios situados en Benahavís y Marbella, donde hallaron herramientas utilizadas en los robos y varios efectos sustraídos.
Los detenidos han pasado a disposición judicial y están implicados en al menos 55 robos con fuerza, aunque la Guardia Civil mantiene la investigación abierta para identificar a posibles nuevas víctimas. La operación refuerza la vigilancia en zonas especialmente sensibles para el turismo, un objetivo prioritario en la Costa del Sol.



