La mayoría de los 300 vecinos que quedaron aislados en diseminados rurales de Ronda a causa del temporal ya dispone de accesos reabiertos o rutas alternativas, aunque el Ayuntamiento insiste en la necesidad de extremar la prudencia y limitar el tránsito a situaciones de emergencia. No obstante, continúan fuera de sus viviendas los residentes de 20 casas desalojadas el pasado 3 de febrero.
El Consistorio trabaja en la recuperación de las comunicaciones en el ámbito rural, especialmente afectado por el tren de borrascas. Las actuaciones se están centrando en los puntos donde es posible intervenir, con prioridad en las zonas que aún permanecen incomunicadas.
En el casco urbano, la calle Marbella —uno de los principales accesos a la ciudad— ha quedado totalmente reabierta al tráfico tras haber permanecido cortada por un desprendimiento de tierra. En estos trabajos colaboró la Unidad Militar de Emergencias (UME), que también actuó en caminos rurales.
El Fuerte sigue habilitado
Por otro lado, los 555 desalojados de Grazalema y Benaoján que fueron acogidos en Ronda continúan en la misma situación. El pabellón deportivo de El Fuerte sigue habilitado como punto de atención y manutención, donde se están sirviendo alrededor de 650 menús completos diarios, incluyendo desayuno, almuerzo y cena, tanto para los afectados como para los efectivos del operativo.
Además, cerca de 300 personas han sido derivadas a hoteles, apartamentos turísticos, casas rurales y viviendas particulares ofrecidas de forma solidaria.
Los desalojados cuentan con atención sanitaria y psicológica, así como con suministro de ropa, calzado y otros artículos básicos. También se han habilitado servicios como ludoteca, biblioteca e incluso atención veterinaria.
La alcaldesa de Ronda, Mari Paz Fernández, ha destacado que el pabellón se ha convertido en un punto de encuentro donde los vecinos “se sienten mejor, en comunidad”, y ha agradecido la rápida respuesta solidaria: “En media hora teníamos ropa, alimentos… en el pabellón”.



