Los médicos y facultativos del sistema sanitario público andaluz han anunciado un calendario de movilizaciones para los próximos meses con el objetivo de defender sus condiciones laborales y reclamar un Estatuto Marco específico para la profesión médica.
Bajo el lema “Una profesión, un sindicato”, el Sindicato Médico Andaluz (SMA) ha convocado una huelga indefinida organizada en distintos tramos: del 16 al 20 de febrero, del 16 al 20 de marzo, del 27 al 30 de abril, del 18 al 22 de mayo y del 15 al 19 de junio. Con esta fórmula, el colectivo pretende mantener la presión de manera sostenida durante el primer semestre del año.
El detonante del conflicto es el rechazo al nuevo Estatuto Marco del personal sanitario. Según el sindicato convocante, el texto supone un retroceso en derechos laborales para los médicos y podría tener consecuencias en la calidad asistencial. Los facultativos recuerdan que representan entre un 10% y un 15% del total de profesionales del sistema público, lo que —afirman— reduce su peso en las mesas de negociación generales frente a colectivos más numerosos.
Una de las principales reivindicaciones es la aprobación de un Estatuto propio que regule de forma diferenciada las condiciones del colectivo médico. Desde el SMA defienden que no se trata de una demanda corporativista, sino de adaptar la normativa a la responsabilidad, la carga formativa y la complejidad de la práctica médica. Sostienen que las decisiones laborales deberían abordarse desde el conocimiento específico de la profesión y con capacidad real de negociación directa.
La formación y el reconocimiento profesional constituyen otro eje central de la protesta. Para ejercer en el sistema público, los médicos completan seis años de grado universitario, superan el examen MIR y realizan entre cuatro y cinco años adicionales de especialización, a lo que se suma en muchos casos la superación de oposiciones. El colectivo denuncia que el nuevo marco normativo equipara titulaciones de 360 créditos con otras de menor carga lectiva, lo que consideran una infravaloración de su cualificación.
También critican la organización de la jornada laboral. Los facultativos subrayan que pueden alcanzar o superar las 48 horas semanales, con guardias presenciales de 24 horas hasta los 55 años. Según explican, estas guardias no se computan como horas extraordinarias, no cotizan de cara a la jubilación y se retribuyen por debajo de la hora ordinaria, incluso en horario nocturno o festivo.
Desde el sindicato insisten en que la huelga no persigue únicamente mejoras salariales, sino abrir un debate sobre el modelo organizativo del sistema sanitario. Aseguran que unas condiciones laborales adecuadas repercuten directamente en la seguridad del paciente y en la calidad del servicio, y apelan a la comprensión de la ciudadanía ante unas movilizaciones que, sostienen, buscan reforzar el sistema público de salud.



