La gripe podría repuntar en febrero y marzo con los niños como principales afectados

En Andalucía, todos los niños y niñas de entre 6 y 59 meses están incluidos en la vacunación antigripal gratuita dentro del calendario de la campaña 2025-2026

Doctora Adelaida Sánchez
La doctora Adelaida Sánchez, jefa del servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud Marbella, alerta sobre la evolución de la gripe y su impacto en niños y adolescentes.

Tras la actual onda epidémica de gripe, los especialistas alertan de la posibilidad de que se produzca una segunda ola entre los meses de febrero y marzo, previsiblemente vinculada a la gripe B. Aunque la incidencia descendió tras el puente de diciembre, la vuelta al entorno escolar y a la actividad habitual ha favorecido un nuevo repunte de casos, que podría intensificarse en las próximas semanas.

En este contexto, desde el ámbito sanitario recuerdan la importancia de la prevención mediante la vacunación. En Andalucía, todos los niños y niñas de entre 6 y 59 meses están incluidos en la vacunación antigripal gratuita dentro del calendario de la campaña 2025-2026, impulsada por la Junta de Andalucía, lo que garantiza la administración de la vacuna sin coste para las familias.

La doctora Adelaida Sánchez, jefa del servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud Marbella, explica que la temporada gripal está mostrando un patrón claramente diferenciado por edades. Los datos de vigilancia epidemiológica y la actividad asistencial coinciden en que niños y adolescentes concentran la mayor parte de los contagios, especialmente el grupo de entre 5 y 19 años, seguido de los menores de cuatro. Según la especialista, este comportamiento es habitual en periodos de alta circulación viral, ya que los menores actúan como amplificadores del virus en el entorno escolar y comunitario.

Aparición del síntomas

Durante estos días es frecuente que las familias duden entre si se trata de gripe o de un catarro común. La diferencia principal suele apreciarse en la aparición de los síntomas. La gripe suele comenzar de forma brusca, con fiebre alta repentina, malestar intenso, dolores musculares, cefalea y tos seca, mientras que los catarros evolucionan de manera más progresiva y se manifiestan principalmente con congestión nasal, estornudos y febrícula o incluso ausencia de fiebre. “Cuando un niño presenta de repente fiebre elevada y un decaimiento marcado, es más probable que se trate de gripe”, señala la pediatra.

La mayoría de los casos en niños sanos pueden manejarse en el domicilio, con una correcta hidratación, control de la fiebre mediante antitérmicos indicados por un profesional, lavados nasales en caso de congestión y reposo. No obstante, existen signos de alarma que aconsejan acudir a Urgencias. Entre ellos, la doctora Sánchez menciona la dificultad respiratoria o respiración muy rápida, el hundimiento de las costillas, fiebre persistente más allá de 72 horas, rechazo de las tomas o signos de deshidratación en lactantes, somnolencia excesiva, irritabilidad inusual, dolor torácico, vómitos continuados o cualquier empeoramiento evidente del estado general. También recomienda una valoración precoz en bebés muy pequeños y en niños con enfermedades crónicas.

Esta temporada está marcada por el predominio de un nuevo clado del virus de la gripe A, que presenta cambios genéticos asociados a una mayor transmisibilidad, aunque sin evidencias de que provoque cuadros más graves que en años anteriores. Aun así, su elevada capacidad de contagio incrementa el riesgo de complicaciones, especialmente en personas vulnerables. “La gripe no es una enfermedad banal”, subraya la especialista, que insiste en la importancia de identificar los síntomas de alarma y consultar a tiempo.