Las intensas lluvias de los últimos meses han cambiado por completo el escenario hídrico en Andalucía. Los embalses de la comunidad se sitúan actualmente al 83,5% de su capacidad, con 9.957 hectómetros cúbicos almacenados, un dato que supone un alivio histórico tras varios años marcados por restricciones y emergencia por sequía.
En solo una semana, las reservas han aumentado en 465 hectómetros cúbicos, y el volumen acumulado supera en más de 5.200 hectómetros cúbicos el registrado en las mismas fechas del año pasado.
Este incremento tiene un impacto directo en el abastecimiento urbano, el regadío y la planificación agrícola, especialmente en provincias como Málaga, donde embalses como La Viñuela o el sistema Guadalhorce-Limonero han sido clave durante los periodos más críticos.
La mejora no solo reduce el riesgo de restricciones a corto plazo, sino que ofrece margen para estabilizar campañas agrícolas y reforzar la seguridad hídrica de cara al verano. Tras una etapa de embalses bajo mínimos y consumo controlado, Andalucía entra ahora en un escenario de mayor tranquilidad, aunque las autoridades recuerdan que la gestión eficiente del agua seguirá siendo fundamental ante futuros ciclos secos.
El dato supone, en términos prácticos, el cierre de una de las etapas más complicadas en materia hídrica de la última década en la comunidad.



