Mucha ilusión y mucha responsabilidad». Martín Casuso, el vecino de Secadero que está haciendo posible que toneladas de ropa, medicamentos y material de primera necesidad estén ya de camino a Cracovia, capital de Polonia.
Tras días preparándolo todo, la caravana de la solidaridad ya ha partido para llevar esa ayuda a los que, en estos momentos más lo necesitan, los refugiados de Ucrania que huyen de la barbarie de las bombas. Algunos de ellos, tendrán la suerte de salir de ese infierno gracias a la solidaridad de la gente del Campo de Gibraltar y del Secadero. «Nuestra intención es recoger a algunas de estas familias de refugiados y traerlas hasta aquí», explicaba Casuso a Área.
«Los vecinos nos impregnan esa solidaridad»
Toda una proeza que parte precisamente de Casuso pero también de todo el mundo que le está apoyando, entre ellos los ayuntamientos del Tesorillo, del Secadero y la asociación Apoyo Mutuo de San Roque. «Son todos unos mastodontes, también la enfermera que nos acompaña que ha pedido una semana de permiso para acompañarnos en el viaje. «Tenemos una tierra muy solidaria», respondía el representante del Secadero que, este sábado, ha querido echar una mano, de nuevo, para que este sueño fuera una realidad. «La gente es muy solidaria y esa solidaridad nos la impregnan nuestros vecinos. Es algo de agradecer a los organizadores por este viaje pero también la ayuda inestimable de recursos y medios de todos los vecinos. Esta solidaridad te inyecta una energía para seguir adelante».
Jesús Fernández, alcalde del Tesorillo, resaltaba la unidad que existe con el Secadero, no sólo por proximidad sino también, como sucede ahora, por objetivos solidarios. «La sinrazón de la guerra se ve compensada con la humanidad de estos pueblos que quieren prestar esa ayuda que hace falta. Estamos muy orgullosos de nuestros vecinos». Y entre esa buena gente, Javier y Francisco, dos algecireños que se han «liado la manta a la cabeza» y que forman parte del convoy. «Tenemos también plazas disponibles por si hay refugiados que se quieran venir de vuelta».
Después de comprobar que todas las cajas ya estaban en las furgonetas, la expedición emprendía camino rumbo a Polonia para devolver abrazos y sonrisas para aquellos que lo han perdido prácticamente todo.



