Hoy quedaba grabada la imagen del día: una ballena aparecía varada esta mañana en nuestras costas, concretamente en la playa de La Rada, justo en frente de Portillo en Estepona. Se trataba de un rorcual común, macho, de unos 14,45 metros, con un tamaño medio. Así nos lo explicaba uno de los biólogos del Aula del Mar, José Luis, quien hablaba de un ejemplar que puede llegar a superar los 20 metros: «Quedan muy pocos ejemplares, y de vez en cuando aparecen en nuestras costas en Andalucía. No es raro pero sí poco habitual».
A las 10 de la mañana se daba el aviso de la presencia de un animal de estas características flotando en la orilla de la playa boca abajo, bastante inflamado y con sangre en algunas partes del cuerpo y de sus aletas. Una imagen impactante que ha hecho que cientos de personas acudan a lo largo de la mañana de hoy a verlo con sus propios ojos tras la publicación de fotografías y vídeos a través de las redes sociales.
Agentes de Medioambiente, además del Aula del Mar, operarios municipales del Ayuntamiento, Policía Local y Bomberos se acercaban hasta el lugar para analizar la situación y llevar a cabo los pasos a seguir para ver qué hacer con el animal y recoger muestras. Ha sido el Consorcio de Bomberos, junto a los operarios municipales, los encargos de retirar la ballena y llevarla hasta otra parte de la orilla habilitada para que los biólogos y veterinarios pudieran recoger las muestras y medir pie, grasa, músculo, hueso y barba, además de realizar una biometría. Tal y como nos comentaban los biólogos del Aula del Mar, el animal se encontraba ya en una fase de putrefacción bastante avanzada. Después de la recogida de muestras, ha sido retirado de la playa por los operarios de limpieza municipales.
¿Qué ha podido ocurrir?
Según el experto, se puede deber a varios factores como pueden ser contaminación, la ingestión de plástico, interacciones con la pesca o algún tipo de enfermedad. El comienzo de año, nos comentaba, ha sido llamativo no solo en Estepona, sino también en Málaga, Marbella o Torremolinos, debido al fuerte temporal que ha hecho que muchos animales lleguen a la costa, ya sea porque eran débiles o porque estaban en fase de putrefacción: «Hemos empezado con más de lo que es habitual este año. Estamos atentos pero no hemos visto que sea más que una coincidencia y no una causa común».
Las muestras podrán quedar guardadas para bases de datos o por si en el futuro se quiere hacer un estudio para la investigación.
«Es una pena pero es indicativo de que estos animales están en nuestras costa o cerca de ellas«, añadía el integrante del Aula del Mar.



