Área se despliega en Ceuta dando voz a los vecinos que soportan ya dos meses de intranquilidad

Diario Área se ha desplazado este domingo a la ciudad autónoma, donde la Policía ha desalojado asentamientos próximos a la desalinizadora mientras una nueva movilización ciudadana ha vuelto a reclamar soluciones a la crisis iniciada a finales de julio

Paco Campaña y Rubén García Perea
Paco Campaña y Rubén García Perea, desplazados en Ceuta. Foto: Perico Aguilera
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Diario Área se ha desplazado este domingo a la ciudad autónoma, donde la Policía ha desalojado asentamientos próximos a la desalinizadora mientras una nueva movilización ciudadana ha vuelto a reclamar soluciones a la crisis iniciada a finales de julio.

Han pasado 59 días desde aquel 30 de julio que cambió la realidad de Ceuta. Casi dos meses después de la entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos, Diario Área ha regresado este domingo a la ciudad autónoma para conocer sobre el terreno una situación que continúa teniendo consecuencias en sus calles, sus playas y en el día a día de sus vecinos.

El equipo de Área ha cruzado el Estrecho a bordo de un barco de Baleària en una jornada marcada desde primera hora por un importante dispositivo policial. Uno de los principales puntos de atención ha estado en playa Benítez, donde se ha procedido al levantamiento de asentamientos situados en las inmediaciones de la planta desalinizadora.

Nuestro compañero Rubén García Perea ha mostrado desde el lugar cómo se desarrollaban las labores de retirada y limpieza. La Policía Nacional había establecido un perímetro de seguridad y recomendó al equipo no bajar por determinadas escaleras para permitir trabajar a los operarios y a los efectivos desplegados.

El operativo tiene entre sus objetivos garantizar la seguridad de los accesos a la desalinizadora, una infraestructura estratégica para Ceuta, y evitar riesgos para las propias personas que permanecían asentadas en sus inmediaciones. Parte de los migrantes han sido desplazados hacia la zona de la antigua fábrica del Guano.

Asentamientos que desaparecen y una crisis que continúa

Durante el recorrido por la zona, Área ha podido comprobar la presencia de numerosas personas migrantes y el proceso de retirada de algunos de los espacios improvisados en los que han permanecido durante las últimas semanas.

La situación actual deriva de los acontecimientos de los días 30 y 31 de julio, cuando decenas de miles de personas accedieron irregularmente a Ceuta desde Marruecos. El propio Gobierno cifró posteriormente en 72.000 las entradas producidas durante aquellos días, aunque la mayoría regresó en las siguientes 24-48 horas.

La cifra de personas que permanecen actualmente en Ceuta tampoco es estática. El Gobierno de la ciudad estimó el pasado 16 de septiembre que todavía quedaban al menos 13.000 migrantes, después de que miles hubieran abandonado voluntariamente la ciudad durante las semanas anteriores.

La situación ha generado durante estas semanas sucesivos dispositivos de identificación, traslados y retirada de asentamientos, al mismo tiempo que se trabaja en nuevos espacios para atender especialmente a colectivos vulnerables.

«Nuestra vida cambió por completo»

Pero detrás de las cifras está también la percepción de una parte de los vecinos. Nuestro compañero Paco Campaña ha hablado con Silvia Florentino, caballa con arraigo en el Campo de Gibraltar, que ha relatado cómo vive estos casi dos meses. Precisamente Silvia, junto a su marido, ha servido muy amablemente de guía al equipo de Área durante su estancia ceutí.

«Son ya casi dos meses viviendo esta situación y estamos al límite. Nuestra salud mental está al límite. El 30 de julio nuestra vida cambió por completo«, ha señalado.

Florentino asegura que ha modificado algunas de sus rutinas y expresa una fuerte sensación de inseguridad. «Por la noche evitamos salir por el miedo y la inseguridad«, afirma, trasladando una percepción que también ha aparecido durante distintas movilizaciones celebradas en la ciudad.

También ha denunciado las condiciones en las que permanecen algunas personas migrantes en asentamientos improvisados. Las afirmaciones realizadas durante la entrevista sobre enfermedades concretas corresponden al testimonio de la vecina y no han sido verificadas de manera independiente por este medio.

Una situación «infrahumana»

La preocupación expresada durante la jornada no se limita a los efectos sobre los residentes. El equipo de Área ha encontrado igualmente espacios en los que las condiciones de estancia de las personas migrantes resultan muy precarias.

«No son buenas para ellos ni tampoco para los ceutíes«, resume Silvia Florentino, que reclama una solución que permita recuperar la normalidad en la ciudad.

La atención humanitaria continúa formando parte del dispositivo desplegado tras la crisis, mientras las administraciones afrontan los procedimientos de identificación, protección de menores y situación administrativa de las personas que siguen en Ceuta.

Precisamente, una de las cuestiones todavía abiertas es la situación de los menores migrantes. En los últimos días se han desarrollado dispositivos específicos para su identificación y retirada de algunos asentamientos mientras los recursos de acogida continúan sometidos a una elevada presión.

Ceuta vuelve a salir a la calle

A las 12.00 horas, Diario Área ha emitido en directo una nueva movilización ciudadana. Vecinos han vuelto a salir a la calle para expresar su malestar y reclamar respuestas casi dos meses después de los acontecimientos de finales de julio.

«Yo soy una más como todos, pero tenemos que dar voz, tenemos que seguir. Son dos meses de agonía, de incertidumbre y de no poder seguir«, explicaba una de las participantes a nuestro equipo durante la protesta.

Los asistentes han insistido en presentar la reivindicación como una movilización ciudadana y han repetido uno de los mensajes que se ha convertido en habitual durante estas semanas: «Un caballa nunca se rinde».

Este domingo se ha celebrado además otra movilización que ha llegado hasta la frontera del Tarajal para reclamar mayores medidas de seguridad fronteriza. Las protestas se han convertido en recurrentes desde finales de julio, aunque entre los participantes y organizaciones presentes existen reivindicaciones y planteamientos diversos sobre cómo debe abordarse la crisis.

Casi dos meses después

Ceuta continúa así, 59 días después del 30 de julio, intentando recuperar una normalidad que todavía no ha llegado por completo.

El desmantelamiento de asentamientos, los dispositivos policiales, la identificación y atención de migrantes y las sucesivas protestas ciudadanas siguen formando parte de una situación excepcional que ha colocado a la ciudad autónoma en el centro de la actualidad nacional.

Diario Área ha vuelto este domingo a cruzar el Estrecho para contar desde el terreno las distintas caras de esta realidad: las reivindicaciones de los vecinos, las condiciones en las que permanecen numerosos migrantes y las actuaciones que se están desarrollando para tratar de reconducir una crisis que se aproxima ya a los dos meses de duración.