Anoche, la calma habitual de la Playa de Pedralejo, en Málaga, se vio alterada por la inquietud de un padre que no veía a sus hijos regresar del mar. Dos jóvenes, de 14 y 18 años, habían salido a pescar en kayak, pero pasaban los minutos y la preocupación crecía: llevaban más de hora y media sin dar señales.
Sin teléfono móvil para comunicarse, el aviso llegó al Centro de Coordinación de Salvamento (CCS) de Tarifa, que movilizó con rapidez a la tripulación de la Salvamar Alnitak. “Íbamos con la luz justa para buscarlos”, confesó el patrón de la embarcación, consciente de que el tiempo y la oscuridad jugaban en contra.
La operación no fue sencilla, pero a las 21:46 horas la noticia que todos esperaban: los dos niños fueron localizados, a la deriva pero en buen estado, sin que fuera necesaria atención médica.
La coordinación fue clave: junto a Salvamento Marítimo, la Guardia Civil, el servicio de vigilancia de playa y la Policía Local actuaron con eficacia bajo la coordinación del servicio de emergencias 1-1-2.
Más allá del rescate, esta historia nos deja claras lecciones de seguridad náutica: la importancia de no aventurarse sin medios de comunicación y de respetar los límites de la navegación recreativa, sobre todo cuando cae la noche.



