Los vecinos de Opium no pueden más: «Hemos pensado en vender nuestras casas e irnos a otro sitio»

Desde la Urbanización El Real, justo en frente de la discoteca, exigen al Ayuntamiento que cierren el establecimiento y los dejen vivir en paz

Vivienda de uno de los vecinos con un cartel pidiendo el cierre de Opium que se encuentra justo en frente. / D.MACÍAS
Vivienda de uno de los vecinos con un cartel pidiendo el cierre de Opium que se encuentra justo en frente. / D.MACÍAS

Los vecinos que viven en la urbanización justo en frente del Opium Beach Club han dicho basta. Ya no pueden más. Tras años de lucha, desde 2014, pidiendo que se les haga caso y que el Ayuntamiento tome cartas en el asunto en cuanto a la apertura de una discoteca frente a sus casas, el tiroteo ha sido el punto determinante que les ha hecho decir «hasta aquí», colocando carteles en las puertas de sus casas pidiendo el cierre de la discoteca y que se publicó en La Voz de Marbella. Según comentan estos vecinos, el Ayuntamiento sigue sin intervenir y haciendo caso omiso a todas las denuncias que han interpuesto durante todos estos años. Estamos hablando de más de 70 denuncias que a día de hoy se han quedado en papel mojado. «Desde el año 2014 llevamos luchando, pero en los últimos años las molestias han aumentado considerablemente. En la época de verano, concretamente este año, con las nuevas autorizaciones que han obtenido, todos los días, desde las tres de la tarde hasta las dos de la mañana, estamos con un volumen altísimo de la música«, ha añadido Salvador, una de las personas que convive con este ruido continuo, y quien asegura que la Policía municipal ha acreditad niveles superiores a los 85 decibelios., una cifra que supera los límites legales establecidos.

Estos vecinos de la Urbanización El Real afirman que esta «macrodiscoteca» está realizando una actividad ilegal con la permisibilidad del Ayuntamiento. «No solo está permitiendo la realización de una macrodiscoteca al aire libre amparándose en que el Ayuntamiento le ha dado unos permisos que nada tienen que ver con la actividad, sino que además el Consistorio no hace nada para comprobar que el funcionamiento sea correcto en cuanto al límite de sonido y que no moleste a los vecinos», han asegurado a este medio los propios vecinos.

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Cartel en una de las viviendas de los vecinos pidiendo el cierre de Opium. / D.MACÍAS

Cansados de no dormir, de no descansar, del estrés continuo que esta situación les genera, han acudido al defensor del pueblo para pedir ayuda. «El Ayuntamiento no nos da ninguna respuesta. Solo nos dijeron hace unos años que habláramos con la empresa, la cual está dispuesta a gastarse el dinero que haga falta para que nos callemos. Nos han intentado incluso alquilar viviendas fuera de esta zona para que no molestemos con las denuncias«, nos comentó Santiago, otra de las personas afectadas desde hace ocho años.

El día a día de estos vecinos es escuchar música desde las tres de la tarde hasta las dos de la mañana, sin poder echarse una siesta o sin poder irse a dormir hasta las dos de la mañana a pesar de tener que trabajar al día siguiente a las 7, además de tener las ventanas cerradas durante todo el día y vivir con un estrés continuo. «Es que he llegado a discutir con mi mujer por el ruido. Hemos llegado a plantearnos vender nuestras casas e irnos de aquí», afirmaba uno de los vecinos.

Una situación insostenible en la que les ha tocado presenciar retenciones de vehículos constantes, personas deambulando por la urbanización, aparcando donde quieren y dejando basura u orinando en cada rincón. «Esto está suponiendo una merma en la calidad de vida de los vecinos, y con la sensación de que el Ayuntamiento no hace nada ni para que se cumplan las autorizaciones que ellos mismos tienen concedidas», han señalado.

«A Opium le da igual una sanción que le pueda poner el Ayuntamiento de 2.000 o 3.000 euros por el ruido. Teniendo en cuenta que un reservado en la discoteca puede costar mínimo 3.500 euros, con una mesa ya tienen pagada la sanción. Mientras tanto, nosotros los vecinos seguimos aguantando esta problemática», han asegurado.

«No es un auditorio ni un restaurante: Es una macrodiscoteca»

Según nos han comentado, la actitud del Ayuntamiento y del delegado de Industria es seguir manteniendo abierta la discoteca. «Todo el mundo ha podido comprobar que es una discoteca. El único que no lo entiende es el señor Félix Romero. No es un auditorio, no es una piscina, no es un restaurante. Es una macrodiscoteca y produce el ruido que produce, y produce las molestias que produce, y produce la actividad que produce a su alrededor, con gente deambulando, cruzando la carretera borrachos, con accidentes de tráfico a la salidad de este establecimientos. No esperamos que lo cierre. No sé si es que tiene algo con este establecimiento pero me parece muy fuerte que le concedan las licencias de auditorio y de música, y que enmascare las denuncias de los vecinos», ha declarado Santiago.

El tiroteo ha sido la culminación por ahora que les ha llevado a decir basta en esta situación que ellos mismos denominan como «descontrol» de Opium. «La misma tarde del tiroteo llamé a la Guardia Civil para denunciar la situación que se estaba produciendo con el tráfico. Los propios trabajadores del establecimiento estaban regulando el tráfico de la A-7, con la permisividad de la propia Guardia Civil», ha asegurado Salvador.

Exigen el cierre ya

Los vecinos y vecinas exigen al Ayuntamiento de Marbella que «deje de ser cómplice de esta situación» y que la Delegación de Industrias deje de mirar hacia otro lado, cumpliendo los términos en los que las licencias están otorgadas.

Así, con la última licencia de Auditorium con capacidad para 2.400 personas, los vecinos pretenden recurrirla: «No se ha informado a los vecinos y se está concediendo en una zona que no reúne los requisitos para esta actividad. No se está realizando ninguna actividad como auditorium, sino como macrodiscoteca al aire libre«.